Eras un experto en eso, en endulzar los
momentos.
En pronunciar las palabras exactas,
para que caiga rendida a tus pies.
Pero, como bien sabes,
no quise darle la importancia,
y preferí no seguirte la
corriente.
Sonríe, pensé.
No tardará en irse si no le contestas.
Pero mi
sonrisa fue una excusa más
para que no quisieras moverte de mi lado.
Y a ti te
gusta insistir.
Es lo que mejor se te da.
Y no paraste hasta conseguir que me
fuera contigo…
No hay comentarios:
Publicar un comentario